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«Almorronar», «chapona», «tiñosa» y otros vocablos de antaño

 

La autora del libro, Rosa María Muñoz - L.M.

La autora del libro, Rosa María Muñoz – L.M.








Ya nadie va a un casamiento, sino más bien a una boda, ni se tiene calentura ya que ahora lo que se padece es la fiebre. Tampoco se ahorra echando algún que otro euro en una alcancía, sino en una hucha, ni se juega al «trincarro» porque lo actual es decir tres en raya. Son algunos de los ejemplos de la evolución del lenguaje y la riqueza del habla andaluza, que pueden consultarse en el libro «El habla andaluza de Dos Hermanas», una obra escrita por la docente nazarena Rosa María Muñoz Gómez, en la que compila centenares de vocablos y expresiones populares, muchas de ellas, hoy en día, prácticamente sin uso o utilizadas por un núcleo reducido de personas.

Hay, por tanto, algunos vocablos genuinamente autóctonos de Dos Hermanas, como la «tarvina» de bacalao, plato típico de muchos hogares nazarenos, aunque otros tantos -la gran mayoría- son comunes a buena parte del resto de pueblos de la provincia y Andalucía, en general. «Lo que he intentado hacer en el libro es seleccionar las palabras propias del andaluz, pero del que yo conozco que es el de Dos Hermanas», explica su autora.

Y es que, si proviene del mundo agrícola, sabrá que el cesto en el que se van depositando las aceitunas durante la cogida se llama «macaco», que un «manchón» es una huerta no muy grande o que para preparar el terreno para el riego hay que «almorronar» la tierra. Años atrás también, muchas mujeres se ponían la «chapona» para dormir, una prenda que cubría el tronco y que se colocaba encima del propio camisón, o en casa se comía un plato de «pachocha».

Cuando llegaba el frío se preparaba la copa de cisco debajo de las enaguas de la mesa camilla y en algunas había lo que muchos llamaban «saumadero», la estructura a base de varetas cruzadas para cubrir el cisco y secar sobre ella la ropa. Había también refranes que, probablemente, hoy en día no se entenderían como el que decía «no quiero hijos de capataz, que están criados a boca de pajar» o adivinanzas como «burrito de hierro, aparejito de trapo».

El libro «El habla andaluza de Dos Hermanas» aglutina en su primera parte un sinfín de vocablos divididos por temáticas, según pertenezcan al campo, la casa, los animales, los juegos, la vestimenta, la comida o el carácter. Así, entre sus páginas reconocerá que más que hablar de libélulas, preferimos referirnos a ellas como zapateros, o que las salamanquesas son llamadas, en ocasiones, tiñosas.

Han sido, en total, dos años de trabajo los que ha empleado Muñoz Gómez en poner en orden y dar forma a estos centenares de términos, refranes, dichos populares, adivinanzas y trabalenguas, que ha ido recopilando gracias a la memoria colectiva de muchos mayores de Dos Hermanas con los que se ha ido entrevistando.

«Se va a ripiar»

La idea, sin embargo, de preparar este libro que ha editado la asociación La Plazoleta de Valme de Dos Hermanas, surgió por casualidad. Según cuenta su propia autora, todo empezó un verano, cuando estando en la piscina con su familia, su hermana dijo a su sobrino que tuviera cuidado porque «se iba a ripiar», es decir, que se podía arañar. «Nos dimos cuenta de que el niño no sabía lo que le habíamos dicho y a partir de ahí empezamos a hablar y fueron saliendo más y más palabras», recuerda.

«He querido poner un pequeño granito de arena en la inmensa tarea de mantener viva nuestra cultura popular», ha subrayado Gómez Muñoz, al indicar que la obra servirá para «recordar, quizás con nostalgia, cómo éramos. A los jóvenes para acercarse, aunque sea someramente, a la vida de los que les hemos precedido. Y a todos, ¿por qué no?, para esbozar alguna que otra sonrisa».

Dichos locales

Junto a la lista de refranes, adivinanzas y chascarrillos que ilustran la segunda parte del libro, se incluyen también una serie de referencias, estas sí, cien por cien locales. Y es que, si deambula por Dos Hermanas y alguien le indica que está en «Los Jardines», no espere encontrar tal indicación en el callejero oficial.

Pasa lo mismo con otros lugares como «la Plazoleta», nombre popular con el que se conoce a la plaza Menéndez y Pelayo, la calle «Pachico» en referencia a la vía de San Sebastián, el «paraero de los carros» por la calle Portugal o la «cuesta de los marchaos» por la hoy llamada Isaac Peral. La autora del libro apunta también una comparación: «va a durar más que la obra de los colegios», que históricamente hacía referencia a unas obras de un edificio que iba a servir de alojamiento a los huérfanos ferroviarios.

«El habla andaluza de Dos Hermanas» concluye con una tercera parte, a modo de anexo, en el que se referencian también las monedas –las pesetas, reales o duros- y medidas antiguas. El libro fue la obra ganadora del I Certamen de Creación Histórica y Literaria, organizado por La Plazoleta de Valme, y es también el primer libro publicado por Rosa María Muñoz Gómez, licenciada en Geografía e Historia y actualmente docente en el CEIP Cervantes de Dos Hermanas.

ABCSEVILLA

 

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