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Campanilleros que perpetúan la tradición de la Navidad nazarena

Coro de Campanilleros de Ibarburu / L.M.

Coro de Campanilleros de Ibarburu / L.M.








Durante un tiempo los coros de campanilleros dejaron de organizarse en Dos Hermanas y  las canciones populares que entonaban pasaron únicamente a formar parte del recuerdo de quienes habían vivido esa época de villancicos en las puertas de las casas de los vecinos. Sin embargo, lo que sí persistió en el tiempo fueron las reuniones en torno a una candela y los cánticos tradicionales. En el nazareno barrio de Ibarburu era habitual, allá por la década de los ochenta, que algunos vecinos entonaran estas canciones, caídas en el olvido de la mayoría y que ellos, quizás por aquel entonces sin saberlo, habían empezado a recuperar para bien del folclore local.

Fue en la Navidad de 1983 cuando entre varias familias reunidas en la antigua carpintería de Juan Parrado Luque, en la calle Verdiales del barrio de Ibarburu, surgió la idea de empezar a salir a la calle a cantar las canciones que entonaban en privado en sus fiestas navideñas. Así nacía el germen de lo que es, hoy en día, el Coro de Campanilleros de Ibarburu, que cumple ahora treinta años de vida. «Se nos ocurrió salir a cantar porque entonces no había ni un coro en Dos Hermanas y muchos de nosotros habíamos sido campanilleros de niños», recuerda Antonio Morales, director del Coro de Ibarburu y miembro fundador de este colectivo integrado en la actualidad por unas 28 personas.

A los primeros ensayos entre los hombres se unieron pronto también las mujeres, empezando a dar forma así a un coro al completo. La casa de la suegra de Antonio el Marqués, los instrumentos hechos de forma artesanal o la canción «Brilla el sol» -la primera que cantaron-, son algunos de los recuerdos de aquella Navidad del 83 que marcaba el inicio de una nueva etapa. Hubo que esperar, sin embargo, hasta el año siguiente para que el coro se consolidara y se constituyera oficialmente. Fue entonces cuando sus cánticos salieron de Ibarburu para llegar a todos los puntos del municipio.

El coro de las «Nueve Familias»

«Le habíamos puesto al coro el nombre de ‘Nueve Familias’ por el número de familias que componíamos el grupo, pero contamos mal –recuerda entre risas Morales- y nos dimos cuenta de que éramos más cuando nos entregaron unas placas de agradecimiento». Era ya el año 1984 y acababan de cantar, invitados por el Ayuntamiento de Dos Hermanas, en la céntrica plaza de Los Jardines. «Así que para solventar el error, le cambiamos el nombre y le pusimos el de nuestro barrio», apunta.

Juan Franco fue el primer director que tuvo el Coro de Ibarburu, hasta que años después, en torno a 1987, lo sustituyó Antonio Morales, quien exceptuando un periodo corto de tiempo, ha ostentado desde entonces la dirección del grupo. El objetivo en todo este tiempo ha estado claro:perpetuar el estilo de los campanilleros de Dos Hermanas, caracterizados por un ritmo más pausado como el de los coros antiguos, pero siempre con los retoques que le dan aún una mayor personalidad a este grupo de Ibarburu. El poeta y compositor de Dos Hermanas Federico Alonso Pernía les escribió algunos temas y pronto empezaron a ensayar las canciones que tomaban de otros pueblos cercanos como Utrera o Los Palacios y Villafranca. «Tenemos un estilo más añejo, como cantaba mi padre y mi abuelo, que es el auténtico de los campanilleros», defiende Manoli, otra de las integrantes fundadoras del coro que recuerda los orígenes sencillos de este grupo. «El triángulo antes era una herradura», reconoce.

Una grabación con El Pali

En su lugar de ensayos, unas estanterías repletas de placas y trofeosrecuerdan la trayectoria de este coro de campanilleros de Dos Hermanas. Se han recorrido prácticamente toda la provincia de Sevilla y han participado en numerosos concursos y certámenes navideños como el de los Salesianos de Utrera, donde obtuvieron su primer reconocimiento, o el de Bormujos, en el que acabaron ganando el primer premio.

En total, tienen grabados cinco discos -cuatro en formato casete y uno en CD- en los que han ido guardando para el recuerdo sus temas más emblemáticos. En la propia historia de este coro quedará también para el recuerdo el proyecto que finalmente no pudo llevarse a cabo para grabar con El Pali. «Estaba previsto poder hacer algo con él, pero ingresó en el hospital y desgraciadamente falleció antes de que pudiéramos grabar», lamenta Morales. En su haber cuentan también con el privilegio de haber sido el primer coro de campanilleros en cantar en la capilla de Santa Ana, la patrona de Dos Hermanas, y de participar cada año en el acto del pregón de los Reyes Magos o en el alumbrado de la Navidad. Fueron, además, el primer coro junto con la Estrella en cantar en el monumento a la Virgen de Valme en la festividad de la Inmaculada.

Futuro pendiente de los jóvenes

Pese al paso de los años, el coro sigue siendo eminentemente familiar. Hay matrimonios, hijos, primos y cuñados. «Es un esfuerzo pero merece la pena, vengo por el coro y por la gente que son lo más grande que ahí», asegura Carmen, familia de Morales. El futuro, sin embargo, de este grupo reclama jóvenes que lo hereden. «Lo que querría es que esto no se perdiera y que ganara en calidad, porque nosotros no sabemos música», reconoce el director. Fuerzas y ganas, desde luego, no les faltan. «Estaremos y seguiremos si Dos Hermanas quiere», asegura Lola Claro, compositora e integrante del coro desde su fundación.

Acaban de cumplir tres décadas como coro de campanilleros y, por lo pronto, tienen por delante un mes de diciembre completo de actuaciones. Su seña de identidad es el estilo propio que los caracteriza, su amor por perpetuar la tradición de un pueblo. Tradición, como el nombre de su canción estrella, que llegó a traspasar fronteras siendo interpretada por un coro de inmigrantes españoles en la catedral de Colonia, en Alemania, gracias a una grabación de este Coro de Ibarburu.

Vía | ABCSEVILLA

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